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No es novedad que los índices bursátiles dejaron de reflejar el comportamiento económico de sus países. Así sucede al menos desde que las empresas que los componen operan también fronteras afuera.
Entre enero y junio el Dow Jones bajó aproximadamente un 17% afectado por la performance de varias de sus principales componentes, líderes no sólo en EE.UU. sino en el mundo entero y con sede en numerosos países del globo.
Por ejemplo, la automotriz General Motors acumula una merma del 53% en 2008, la aseguradora AIG lleva perdido un 52%, Merck -el gran laboratorio- se derrumbó un 37% y el Citi, un 41%. Pfizer, General Electric, AMEX y otras observan caídas superiores también al 20%.
Un caso notable de derrumbe de precios es el de American Airlines, cuyo valor bursátil ronda los 6.000 millones de dólares, el equivalente al monto que se pagaría hoy por la selección de fútbol de Brasil y algunas estrellas más. Lo curioso es que debe tener en stock aviones por mucho más valor…
Pero no nos detengamos en Estados Unidos. Revisemos indicadores de mercados de moda como los BRIC (Brasil-Rusia- India-China) o instrumentos cada vez más operados como los ETF.
La India
Se trata de una economía ejemplar que vive de la industria del conocimiento. Es una gran exportadora de talento y cuenta con una cantidad de habitantes enorme que le asegura consumo interno, democracia y reglas claras para la inversión.
Pese a ello, su bolsa opera un 40% por debajo de los precios de fines de 2007 y el 60% de las acciones nuevas se negocia en niveles inferiores a los de salida.
China
El otro milagro asiático. Pese a presentar tasas de crecimiento de dos dígitos desde hace décadas, sus activos operan en promedio a la mitad del valor de principios de año.
Las IPO en Brasil
La Bolsa de San Pablo presenta uno de los mejores desempeños de los últimos 12 meses con un alza del 22% hasta el cierre de junio. Semejante rendimiento en épocas de turbulencia financiera mundial ha motivado una ola de salidas a bolsa que incluye datos no tan positivos…
Por ejemplo, de las 64 empresas que debutaron en el mercado durante 2007, dos tercios cotizan hoy por debajo de su precio original. Algunos culpan a los bancos que lideraron las operaciones de aprovecharse del interés de los inversionistas por los mercados emergentes para sacar a Bolsa empresas escasamente preparadas, como la agrícola Agrenco Ltd., cuya acción se desplomó ya un 78%.
ETFs
La gran sofisticación de estos productos financieros hizo fácil lo difícil. Ahora es posible invertir en el activo deseado, eligiendo país y leverage (apalancamiento) a gusto. Los ETF fueron sin dudas la vedette de 2007, pero no llevan recorrido un gran 2008.
Resulta interesante observar que ni los que más subieron -como el USO (petróleo y gas)- lograron replicar completamente el comportamiento de sus subyacentes.
El debate
Ante este panorama, en algunos casos desolador, la pregunta del millón es: ¿Qué es lo que lleva a los inversores a convalidar semejantes bajas? Claramente, no son las fotos actuales de las distintas economías sino sus proyecciones a futuro las que preocupan.
¿Pero igualmente no resulta desmedida la decisión de vender inmuebles y acciones a precios de diez años atrás? ¿Será que el mal humor ha logrado dominar todos los rincones o en realidad se había llegado a valores demasiado altos en las plazas financieras?
Desde mi perspectiva, mirados en conjunto los valores se mueven como un péndulo que va de un extremo al otro hasta alcanzar una franja de equilibrio. En consecuencia, creo que los principales mercados están exagerando su corrección.
Por lo pronto, no esperemos un gran rebote. Con inversionistas y bancos dolidos y sin confianza, superar el golpe será difícil.
En este contexto, habrá que tener cuidado con los mercados latinoamericanos. Gracias a la apreciación de la mayoría de sus divisas y los buenos valores de intercambio pudieron desacoplarse en general de la muy pobre performance de las principales plazas, pero tarde o temprano pagarán ese beneficio.
Es probable que cuando retorne el ímpetu inversor, éste no empiece por nuestra región puesto que ya no somos “países baratos”.
Buena semana.
El precio del petróleo
The Wall Street Journal publicó un informe del Congreso estadounidense donde se advierte que el 70% de las operaciones que establecen el precio del barril WTI en el NYMEX son realizadas por especuladores, cuando en el 2000 su participación apenas llegaba al 37% del total.
A este dato se suma otro no menor, indicador también de una burbuja de precios en el sector: pese al crecimiento de la demanda, los mayores productores de crudo de Medio Oriente no incrementan su oferta desde hace cinco años y obtienen cada vez mayores ganancias dado que allí el costo de extracción va de 6 a 8 dólares por barril, contra los 100 dólares del nuevo yacimiento descubierto por Petrobras, por ejemplo.
Sin dudas, la decisión de no incrementar la producción es política, y mucho debe pesar el hecho de que al frente de la Casa Blanca encontremos a un miembro de la dinastía Bush.
Piensen ustedes… Con todo lo que pasó desde el 2001 en términos geopolíticos, ¿con qué presidente estadounidense preferirán negociar un aumento de producción los países árabes? Seguramente, con el que vendrá.
El valor del dólar
Sin dudas, dos de los factores que más explican la actual debilidad del dólar son los déficits comercial y fiscal de Estados Unidos.
Pues bien, el aumento del gasto –principalmente, el militar- y la rebaja de impuestos para alentar el crecimiento del PIB son algunas de las decisiones de política económica que se discuten hoy en la carrera hacia la presidencia.
Si crecen las expectativas acerca de algún control sobre los déficits, muy probablemente termine subiendo el valor del dólar…
La tasa de interés
Se trata de la variable cuya administración resulta más complicada para las actuales autoridades monetarias, que se debaten entre subirla y enfriar así el consumo y las importaciones de bienes y servicios para descomprimir la inflación o bajarla para brindar mayor seguridad al sistema financiero, aún malherido por la riesgosa aventura llevada adelante en el mercado hipotecario.
El dilema se comprende mejor a partir de los efectos no deseados de esas posibles decisiones: en caso de elevarse las tasas, además de generar descontento social por la retracción del consumo, podrían volverse incobrables para los fondos y los bancos más créditos subprime otorgados, mientras que una baja de tasas podría seguir alimentando la devaluación del dólar y la inflación.
Está claro: las decisiones complicadas sólo pueden ser tomadas por un gobierno central fuerte que cuente con la confianza de sus ciudadanos.
La marcha de la economía mundial
Muchos apostaban a que el fuerte crecimiento de algunos países grandes sustituiría la caída en la demanda de bienes y servicios experimentada por la economía estadounidense a partir del debilitamiento de su ciclo expansivo.
No obstante, tras observar la evolución de sus mercados financieros en lo que va de 2008 y los últimos indicadores económicos, esa postura perdió fuerza: las Bolsas de China e India acumulan bajas notables, mientras que la mayoría de las plazas emergentes muestran rojos de distintas tonalidades.
Conclusión
Hoy nos encontramos en un proceso de corrección de un ciclo muy alcista que supo extenderse por cinco años.
Tan necesaria fue esta corrección para la economía mundial como lo es hoy para su salud que EE.UU. recupere su fortaleza. Por lo pronto, el resto del mundo espera saber con quién va negociar durante los próximos cuatro años. Mientras tanto, paciencia.
Buena semana.
Durante décadas los países latinoamericanos sufrieron constantes y pronunciadas devaluaciones como consecuencia de los desequilibrios macroeconómicos observados en sus balanzas comerciales y cuentas fiscales.
La devaluación de la moneda local era vista como una solución al menos temporal a los problemas macro y a partir de esa concepción supieron ubicarse en el banquillo de los acusados por "debilidad de moneda".
Pero en los últimos años el banquillo cambió de dueño: pasó a ocuparlo el mismísimo Estados Unidos, que viene observando cómo el dólar retrocede sin prisa pero sin pausa frente a las otras divisas de peso internacional.
A este fenómeno se sumaron los problemas financieros en el Primer Mundo para impulsar a las monedas de la región a valores récord, en un avance cuyo fin aún no se vislumbra.
La revaluación regional generó ventajas financieras de corto plazo -ingreso de capitales alentados por el crecimiento económico y las altas tasas de interés locales- que pueden causar desequilibrios de largo -menor competitividad de las empresas en el mundo-.
En resumen, un círculo por ahora virtuoso aunque difícilmente gratuito que podría terminar derivando en una inflación en dólares insostenible a futuro.
¿Por qué se aprecian las monedas latinoamericanas?
Fundamentalmente, por el masivo ingreso de dólares a la región, producto de:
- Mayores exportaciones. Vivimos un auge de la demanda mundial de los principales productos primarios o con escaso grado de valor agregado. Crecen los volúmenes exportados y los precios de la soja, el café, el hierro, el acero y los textiles, entre muchos otros. Y, contrariamente a lo que vengo pronosticando, este escenario podría no modificarse en el corto plazo.
- Creciente inversión directa desde el exterior. El proceso se retroalimenta con la expansión económica relativamente estable y sostenida que presenta América Latina. Las multinacionales se instalan en nuestros países para producir cerca del lugar de sus insumos (las materias primas). Si bien este proceso perdió impulso en los últimos meses, las firmas ya se instalaron.
- Arribo de capitales especulativos. Las mencionadas altas tasas de interés y los jugosos rendimientos bursátiles atraen a este tipo de fondos, que observan cómo la mayoría de nuestros mercados viene comportándose mejor que la media mundial. Ejemplo paradigmático si lo hay es el del multimillonario Warrent Buffet, quien declaró haber ganado casi US$ 2.900 millones apostando al real.
“Si alguien me hubiera recomendado hace unos años comprar reales, habría pensado que estaba bromeando”, confesó días atrás.
La marcha de las monedas

El real brasileño continúa firme. Ya se cambia a menos de 1,65 unidades por dólar, su máximo nivel desde mayo de 1999, cuando sufrió una gran devaluación. Quien haya apostado por el real habrá hecho sin dudas un negocio brillante, aunque a esta altura debería preocuparle que para un brasileño el resto del mundo resulte tan barato.
Recientemente, el peso mexicano anotó máximos de dos años, con valores semejantes a los de la salida del Tequila, en 1995. ¿Llegará el momento en que los mexicanos les envíen dinero a sus familiares en EE.UU.?
El peso chileno, que en lo que va del 2008 ostenta una apreciación del 7 por ciento frente a la divisa estadounidense, ha sabido quebrar récords de más de nueve años, performance que se asemeja a la del peso colombiano.
Está claro, las monedas de la región no detienen su paso ascendente. Similar camino siguen el euro, el yen y el resto de las divisas asiáticas. Incluso el dólar canadiense logró romper en febrero la barrera del 1 a 1 para ubicarse en torno a las 0,985 unidades por dólar.
Entre las excepciones encontramos a la Argentina y Venezuela, países que -en buena medida por seguir al dólar en su caída- presentan dos de las mayores tasas de inflación de la región y el mundo.
Efectos negativos
A la larga, un dólar débil desanima las exportaciones. Y aunque promueve el consumo interno, al abaratarse las importaciones pone en peligro la generación de empleo y el crecimiento de la producción en nuestras economías.
De mantenerse este escenario, los países más afectados serán aquellos cuyo crecimiento depende más de las ventas al exterior que del mercado interno.
Como siempre, estos procesos tienen sus favorecidos: hay empresas que deciden cambiar de perfil y dedicarse a la importación de bienes y a su comercialización, endeudándose en dólares mientras puedan.
Lo sabe Warren Buffet, lo sabemos nosotros. Vivimos en economías profundamente cíclicas. Como inversores… ¿Están ustedes preparados para cuando el ciclo termine?